Santa Hildegarda

La Fidelidad

Quedarse también es un oficio.

La Fidelidad

Para quien sostiene lo que eligió cuando ya no es nuevo.

Elegir es fácil el primer día. Esta obra nació del segundo año: cuando lo elegido ya no sorprende y quedarse deja de ser un impulso para volverse un oficio.

Sale del mismo cordón que La Paciencia — rosa que se vuelve marfil sin costura—, y eso no es economía de material: es el argumento. Cambiar y quedarse se cuentan aquí con el mismo hilo porque no son cosas contrarias.

La alondra es el único nudo de la casa que no se ata a sí mismo: se ata a otra cosa. Es con lo que se monta el trabajo sobre su soporte antes de tejer nada — el primer gesto, el que decide de qué va a colgar todo lo demás. En una obra sobre permanecer, el tejido tenía que ser el que agarra.

¿A qué sigues atado por decisión y no por costumbre?