Santa Hildegarda

La Confianza

No siempre hay que poder solo.

La Confianza

Para los días en que las fuerzas flaquean y dejarse sostener también es una forma de seguir.

Pedir ayuda cuesta bastante más que darla, y casi siempre se pide tarde. Esta obra nació de ese punto exacto: cuando lo que falta ya no es esfuerzo, sino dejar de fingir que no hace falta nadie.

Es la única obra de la casa que no se resolvió con un solo hilo, y ahí está la decisión: dos tramos que no se mezclan y se encuentran en la medalla. Un cordón de un color habría dicho que basta con uno.

Es la única obra de dos colores, y el punto donde se pasa de uno al otro tenía que verse. El tejido serpiente avanza en curvas continuas: el cambio no ocurre en un corte, ocurre a lo largo. Aquí el cordón dice antes que la medalla.

¿A quién le has dejado ver que no podías solo?