Santa Hildegarda

El Encuentro

Un pueblo no nace de parecerse.

El Encuentro

Para recordar que lo que nos une no es ser iguales, sino volvernos hacia un mismo centro.

El Encuentro nació de una idea incómoda: que lo que une a dos personas no es cuánto se parecen, sino hacia dónde miran las dos.

En esta obra la cruz no acompaña: es lo que hay que ver. Cualquier color con carácter propio habría competido con ella. El champán fue el único que se apartaba — aclara el conjunto y deja el brillo del lado del metal.

Aquí la cruz tenía que quedarse con el centro entero. El festón es el único tejido que trabaja en el borde: levanta una barra firme a lo largo del cordón y deja el medio libre. No compite por el sitio — lo prepara.

¿Con quién no te pareces en casi nada y aun así miran hacia lo mismo?