Lo esencial no siempre necesita palabras.
Un pequeño gesto para llevar cerca aquello que más importa.
Muchas veces confundimos el corazón con los sentimientos. Esta obra nació de la convicción contraria: que lo que de verdad importa no es lo que se siente, sino dónde se decide lo que se quiere.
La obra entera es un corazón pequeño y nada más. Eso solo se sostiene si el cordón llega antes que la pieza: el fucsia se reconoce a distancia, y cuando el ojo se acerca ya no hay nada que explicar.
El corazón que lleva es una decisión, no un sentimiento, y las decisiones no se toman una sola vez. En la espiral cada vuelta nace de la anterior y prepara la siguiente: de cerca, el cordón hace lo mismo que la obra pide.
¿Qué has decidido querer, incluso los días en que no lo sientes?