Dos hilos avanzan entrelazándose en un movimiento continuo que parece no interrumpirse nunca.
Su forma helicoidal recuerda los patrones repetitivos que aparecen constantemente en la naturaleza: ramas, conchas, enredaderas y otras estructuras que crecen siguiendo un mismo ritmo.
Un tejido que transmite continuidad. Cada vuelta nace de la anterior y prepara la siguiente, recordando que toda obra se construye con paciencia.