Santa Hildegarda

El Consuelo

Lo difícil también termina.

El Consuelo

Para el día en que algo que pesaba por fin se suelta.

La Protectora nació de separar dos cosas: acompañar no es apartar la dificultad. Ésta nació de notar que faltaba el momento siguiente. Guadalupe acompaña dentro de lo difícil —eso ya está dicho— pero también existe el día en que eso afloja, y ese día casi nunca tiene una pieza que lo nombre porque no se celebra: se respira.

Es el primer verde de agua de la casa y entró por esta obra. En La Protectora el rojo se quedó donde estaba a propósito, porque una compañía que necesita un color raro para hacerse notar ya no es del todo compañía. Aquí sí se cambió de hilo, y el cambio es el argumento: este verde no acompaña dentro de lo difícil, es de después. Se parece a lo que se ve cuando por fin se levanta la vista.

El festón de la casa forma una barra firme con el borde ondulado. Aquí la onda dejó de ser el borde y se volvió la forma entera: el cordón sube y baja a lo largo de toda la muñeca. Un tejido recto habría dicho aguante. Éste dice que ya se soltó — y sigue siendo el mismo nudo, hecho con más aire.

¿Cuándo notaste que lo peor ya había pasado?