El más sobrio de todos. Su ritmo constante crea una superficie serena donde cada nudo acompaña al siguiente sin buscar protagonismo.
Es uno de los tejidos más antiguos y extendidos en el trabajo con cordones. Su sencillez ha permitido que generaciones de artesanos lo utilicen para crear piezas resistentes y equilibradas.
Hay obras cuya belleza nace precisamente de la sencillez. Este tejido invita a dejar que el símbolo, la piedra y cada pequeño detalle hablen con naturalidad.