Santa Hildegarda

Corazón

La tradición ha contemplado el corazón como el centro interior de la persona: no el lugar del sentimiento pasajero, sino el fundamento donde el alma habita y donde se decide lo que se quiere. Mirar al propio corazón es volver al punto donde todo comienza.

En el Scivias, Hildegarda describe el corazón como el fundamento donde mora el alma y arraiga la voluntad —el lugar donde el bien y el mal se levantan y la persona elige—, y contempla, en clave teológica, «el Hijo que salió del corazón del Padre». El corazón es, para ella, hondura e interioridad antes que emoción.

El Corazón no señala el destino. Permanece en silencio, recordando que toda marcha comienza donde una persona aprende a ver y a querer.