Santa Hildegarda

Jacinto

Jacinto

En la Physica nace en la primera hora del día y «siente el aire»: cambia de color según el aire que lo rodea. Hildegarda lo empleaba también como amparo frente a lo que turba el ánimo. El Atelier la asocia —como lectura propia— con la fidelidad.

Fuego y miel que el tiempo volvió firmes.

El jacinto no conserva por nadie aquello que se ama. Acompaña a quien decide cuidarlo cada día.

Junto a quienes desean permanecer fieles a una promesa, cuidar una relación importante o sostener con constancia aquello que da sentido a su vida.