Mustela
⁴–⁷ La Mustela busca una hierba que combina con su aliento y orina para sanar a sus crias; la hierba no se identifica ni se atribuye al hombre. Su carne no sirve para comer. ⁹–¹² Se seca su piel y se sostiene sobre balsamo, o junto a almizcle si no hay balsamo, para que tome el olor; luego se pone a menudo sobre ojos, orejas, boca y nariz. ¹³–¹⁶ Se seca su corazon, se incorpora a cera fina y se pone brevemente junto a cada oreja; para sordera se coloca en el oido afectado. ¹⁷–²⁸ Se corta la cabeza, se desechan cola, patas y vísceras, y se seca el cuerpo restante al sol o al fuego. Se cosen tres fragmentos por separado en un cinturón de cuero, uno al ombligo y uno a cada lado, contra la piel desnuda; el texto atribuye confort y protección frente a la gota.