El thus es más caliente que frío, y su olor sin fuego es útil, ² y es mejor que el que asciende del fuego, porque aclara los ojos y limpia el cerebro, ⁴ pues su buen calor mitiga la pesadez de los humores fríos del pecho. ⁵ Toma, pues, thus y pulverízalo, ⁶ añade a este polvo un poco de harina de sémola, ⁷ y también clara de huevo, ⁸ y haz así tortellos; sécalos al sol ⁹ o sobre un ladrillo caliente, ¹⁰ y después aplícalos con frecuencia a tus narices, y su olor te conforta, aclara tus ojos y llena tu cerebro.
¹¹ Pues las buenas fuerzas del thus, templadas con el calor y la fuerza de la sémola y con la suavidad fría y aérea de la clara de huevo, expulsan con su olor la suciedad de los humores fétidos del hombre. ¹² Y también quien tiene dolor en la cabeza, como si creyera que se le parte, ponga sobre ambas sienes el tortello preparado de este modo, ¹³ y sujételo moderadamente con un paño ¹⁴ cuando se acueste, y cesará el dolor de cabeza.
¹⁵ Y quien tiene fiebres cotidianas, es decir, fiebre, tome thus y romesche minze / rosseminzim, tritúrelos juntos y póngalos con frecuencia sobre su ombligo, y sujételos con un paño para que se calienten, ¹⁶ y se curará, ¹⁷ porque las fuerzas del thus, templadas con las fuerzas de la rosseminze, expulsan las fiebres aplicadas sobre el ombligo, pues las fiebres a menudo fatigan el estómago y el hígado.
¹⁸ Y el hombre cuya audición se debilita sin flema por algún tipo de enfermedad, de modo que también le asciende al cerebro como humo, tome thus blanco y haga con él humo sobre un carbón vivo, ¹⁹ para que, si lo hace en exceso, no le vaya peor. Pues el humo caliente del thus blanco, cuya pureza lo distingue del humo de otro thus, encendido por un fuego ajeno, expulsa el mal humo que confunde el cerebro y la audición del hombre.