El aloe tiene un jugo cálido y posee gran virtud. ² El hombre que padece migraña tome aloe y el doble de mirra, reduzca ambas cosas a polvo muy fino, añada harina de sémola y después aceite de adormidera, y haga con ello una masa, como un fermento; cubra con este fermento toda la cabeza hasta las orejas y hasta el cuello, ponga encima un gorro y manténgalo así sobre la cabeza día y noche durante tres días. ³ Hágalo con frecuencia y sanará. ⁴ Pues el calor del aloe y la sequedad de la mirra, templados con la suavidad de la harina de sémola y la frialdad del aceite de adormidera, calman este dolor de cabeza, y el fermento hecho de este modo devuelve grasa al cerebro.
⁵ Si un gusano corroe un diente, tome aloe y mirra en igual peso y quémelos en un recipiente de barro con una abertura estrecha en el cuello, colocado sobre carbones vivos hechos de haya; deje pasar ese humo por una caña estrecha hasta el diente que duele, con los labios abiertos pero los dientes apretados, para que el humo no entre demasiado en la garganta. ⁶ Hágalo dos o tres veces al día ⁷ y durante cinco días, y sanará. ⁸ Si ese humo toca la garganta, hace que la garganta y la úvula se sequen.
⁹ Si alguien tiene en el estómago fiebres cotidianas fuertes, es decir, fiebre, haga un beneduch de cáñamo con aloe y póngalo sobre el estómago y sobre el ombligo, y la fiebre cesará. ¹⁰ Y quien tiene tos ponga el mismo beneduch preparado con aloe sobre el pecho, de modo que también capte su olor por las narices, y la tos cesará. ¹¹ Pues su olor fortalece interiormente el cuerpo del hombre, pero fatiga la cabeza; ¹² esa misma fatiga, sin embargo, limpia la cabeza.
¹³ También quien tiene ridden tome jugo de andorn; o, si es invierno, tome su polvo y más aloe, ¹⁴ y más lorbere que aloe, ¹⁵ y más liquiricia que lorbere; cueza estas cosas en vino, cuélelas por un paño y añada honichwirz. ¹⁶ Cuando se fatigue de la fiebre, beba esto y acuéstese para sudar; ¹⁷ hágalo cada vez que se fatigue así, y se curará…